Hola!!!!. Escribo aquí para soltar un poco lo que tengo en la cabeza...que sé que son tonterías, pero se me está haciendo un mundo.
Mi peque tiene o tendría que empezar el colegio este año, cumple 3 años en octubre.
Es una niña de alta demanda y altamente sensible. Vivimos en un pueblo y las opciones de colegio son muy limitadas, vamos 2. Entre ellos hemos cogido el "menos malo".
El pedido de adaptación es de una semana y no es acompañado, ni siquiera dejan llegar con ellos a la puerta de clase.
En la reunión previa ya dijeron que nos reunirian para "el tema pañal". Me niego a forzar algo que es un proceso madurativo...
Pero lo que tiene agobiada es que ese proceso de adaptar no sea acompañado. Mi hija y yo no nos hemos separado nunca y me preocupa que se agobie mucho, tiene picos de ansiedad súper altos en situaciones nuevas como el dentista o pediatra. Y al principio en entornos nuevos es más observadora, pero luego interactua súper bien.
Me agobia muchísimo que tenga ese pico de ansiedad, que me pida ayuda y no poder ayudarla porque si o si tenga que entrar.
Yo de pequeña lo pasé fatal en el colegio, lo recuerdo perfectamente y no quiero eso para ella, pero tampoco quiero que mi historia y mis heridas tengan impacto en ella. No sé que hacer ni como gestionarlo.
Por otro lado está mi "duelo" por la etapa que se acaba. Por sentir que no he aprovechado suficiente el tiempo jjntas, que no he hecho con ella cosas que quería haber hecho. No sé una sensación muy rara.
¿Cómo habéis afrontado esto? ¿Cómo puedo ayudarla?. Alguna idea a o consejo tribu
Muchas gracias por leerme.
Un abrazo
Buenas noches , no es ninguna tontería , cada una tiene sus propias preocupaciones y miedos , tú mejor que nadie conoces a tu hija. Es verdad que luego , en muchos casos , los niños nos sorprenden y nos damos cuenta que todo lo negativo que creíamos que pasaría ,en verdad no ocurre o no ocurre como lo habíamos imaginado pero ante la incertidumbre nos preocupamos y más si nuestra experiencia escolar no ha sido positiva . No sabemos en verdad que va a pasar y yo soy de intentar mantener una actitud como mínimo positiva . Entiendo que es una etapa en la que también debemos aprender a soltar y confiar . Infórmate de todo , explica como es tu hija y lo que le ocurre . Yo intentaría que el pediatra la derivara a atención temprana si se reúnen todas las condiciones porque les ayuda mucho a entender y manejar como se sienten. Mi hijo empezó a ir con casi 2 años por retraso madurativo , retraso en el lenguaje y por TEA . Ya tiene 4 años y es increíble lo bien que va. Si va a atención temprana se ponen en contacto con su cole y su cole puede solicitar alguien de apoyo para ella , que la ayuda incluso con el tema del pañal . No sé cómo es el procedimiento en la comunidad que vives . Mucho ánimo y un fuerte abrazo , 🫂💋💋.
Buenos días , tú hija crecerá , pasará por muchas etapas y vas a conocer muchas versiones de ella a lo largo de su vida e irás echando de menos cada versión que se va porque además no sabes en qué momento pasará , de la misma manera que cuando has querido darte cuenta ya le has dado su ultimo biberón , ya no duerme contigo en tu cuarto porque quiere su propia cama y habitación , ya no quiere darte tanto la mano cuando vais andando porque ya se siente más mayor y siempre pensarás que te encantaría que todo eso hubiera durado un poco más pero cada una tiene y tendrá momentos preciosos e inolvidables , 🫂💋💋.
Ay, te abrazo fuerte porque lo que cuentas no son tonterías. Es una etapa enorme. Para ellos… y para nosotras también.
Lo primero: que te duela, que te remueva y que te dé vértigo no significa que estés haciendo nada mal. Significa que estás acompañando una transición importante. Empieza una etapa nueva y, de alguna manera, también se cierra otra. Y ese pequeño duelo existe. Muchas madres lo sienten, aunque no siempre se atrevan a decirlo en voz alta.
Dicho esto: intenta separar tu historia de la suya. Tú lo pasaste mal en el colegio, lo recuerdas y es normal que eso te active todas las alarmas. Pero tu hija no eres tú. Ella va a empezar su propia historia, con sus propios recursos, con su carácter, con su sensibilidad y con una madre que la mira, la entiende y la acompaña. Y eso ya cambia muchísimo el punto de partida.
Sobre la adaptación no acompañada, entiendo perfectamente tu angustia. No es el escenario ideal para muchos niños, especialmente para los más sensibles o los que necesitan más tiempo. Pero aunque tú no puedas entrar con ella hasta la clase, sí puedes preparar muchísimo el camino antes.
Puedes ayudarla hablándole del cole con naturalidad, sin dramatizar, sin anticiparle miedo, pero tampoco vendiéndoselo como si fuera Disneyland. Algo sencillo: “Vas a ir al cole. Al principio puede que te parezca raro porque todo será nuevo, pero mamá volverá a por ti. Siempre vuelvo”. Esa frase, repetida muchas veces, da seguridad.
También ayuda mucho jugar al cole en casa: preparar una mochila, hacer que un peluche entra en clase, otro se queda en la puerta, luego mamá vuelve. Los niños elaboran muchísimo a través del juego.
El día que empiece, intenta que la despedida sea breve, amorosa y segura. No desaparecer sin avisar, no alargarlo eternamente, no transmitirle que tú también te estás rompiendo por dentro aunque lo estés. Un abrazo, una frase clara y siempre la misma: “Te quiero. Ahora te quedas con tu profe. Después de jugar/comer/cantar, vuelvo a por ti”. Y te vas. Aunque cueste. Porque si tú dudas, ella lo nota.
Y si llora, no significa que lo estéis haciendo mal. Llorar en una separación no es fracasar. Es expresar. Lo importante es que haya un adulto disponible, sensible y respetuoso al otro lado que la acoja. Por eso, si puedes, habla con la tutora antes. Cuéntale cómo es tu hija, qué le ayuda cuando se bloquea, qué frases la calman, qué necesita en los entornos nuevos. No desde la exigencia, sino desde la colaboración.
Con el pañal, estoy completamente de acuerdo contigo en algo importante: no se fuerza. La retirada del pañal es un proceso madurativo, no una carrera ni una condición para “ser mayor”. Se puede acompañar, se puede observar, se puede ofrecer, pero no imponer desde la presión, la vergüenza o el miedo. Ahí merece la pena hablarlo con calma con el centro.
Y respecto a esa sensación de “no he aprovechado suficiente”… ay, amiga, bienvenida a la maternidad. Siempre sentimos que podríamos haber hecho más. Pero tu hija no necesita una infancia perfecta ni una madre que haya hecho todos los planes posibles. Necesita una madre suficientemente presente, suficientemente amorosa y suficientemente segura. Y eso, por lo que cuentas, ya lo tiene.
Estos días previos no los llenes de culpa. Llénalos de pequeñas cosas sencillas: cuentos, paseo, cosquillas, preparar juntas la mochila, elegir una botella, mirar el camino al cole, hablar de lo que viene. No hace falta hacer grandes planes. A veces lo que más sostiene a un niño es lo cotidiano.
Y recuerda esto: acompañar no siempre es poder entrar con ella de la mano. Acompañar también es prepararla antes, sostenerla después, escucharla al salir, validar lo que sienta y recordarle, una y otra vez, que mamá siempre vuelve.
Y justo por todo esto he escrito un cuento que está a puntito de salir: Voy al cole. Lo he escrito pensando precisamente en estos niños y en estas familias, para ayudarles a transitar este proceso con más calma, más seguridad y más herramientas.
Un abrazo enorme. Lo estás haciendo mucho mejor de lo que ahora mismo sientes. 💙


