Sin duda, lo más difícil que estoy haciendo en mi vida, la etapa en la que vivo en una montaña rusa....unos días con tristeza, otros con rabia, muchos con ternura...
Ser madre no es fácil...ser hija cuando tus padres son mayores, cuando están enfermos, cuando son dependientes, cuando te necesitan para casi todo, cuando los ves sufrir por dolores, o los ves tristes, apagados...tampoco lo es.
Mi padre tiene ahora 89 años. Soy su cuidadora principal. He pedido una reducción de jornada para poder dedicarle la atención, el cariño y la predisposición que se merece y estoy en paz con esta decisión...pero es difícil cuando aún te sientes hija, cuando aún te desarma al escuchar "vale hija" pero tienes que actuar como su madre....Decidiendo, cuidando, limitando, acompañando...
No es fácil mirarle a los ojos y no reconocerlo, no es fácil despedirse, un poquito cada día...
Gracias por tu historia. Y gracias por recordarnos que, aunque la vida a veces pese, caminar acompañadas siempre aligera.
Acompañar a un padre mayor y enfermo, es una de las tareas más intensas que existen. Y tú la estás viviendo desde ese lugar donde se mezclan todas las capas del amor.
Tu historia habla de tu amor inmenso, de tu lealtad, de tu capacidad para cuidar incluso cuando te tiemblan las piernas. Pedir una reducción de jornada, reorganizar tu vida, estar… eso no lo hace cualquiera. Eres un ejemplo.
Ojalá puedas recordarte más a menudo que no estás sola, que lo estás haciendo fenomenal y que cuidar también significa cuidarte. Aquí, en La Tribu, tienes un lugar para soltar, llorar, compartir y respirar un poco.
Gracias por tu generosidad y tu fuerza. Desde todo el equipo de La Tribu, te enviamos un abrazo enorme y recordarte que no estás sola: aquí caminamos contigo.


