La vida me ha zarandeado varias veces, mis padres me enseñaron que siempre hay que seguir adelante...mi padre era de los que decían que no se llora, se tira pa' lante y punto.... Esto es algo que con más de 30 años tuve que sanar y aprender que se llora cuando hace falta, descargas y sigues caminando.
La despedida de mi padre fue dura, pero con mucho amor, me siento orgullosa de haberle podido acompañar desde el cariño y aunque fue difícil, con el paso de los años me he sentido agradecida por haber podido estar....
Después llegó la muerte de mi hermano del alma, mi ídolo, esa no la llevo tan bien.....hace 8 años y duele igual o más que el primer día....le he echado en falta en muchas ocasiones.....no estuvo para acompañar la enfermedad de mi madre y me hacía falta....
De repente me veo huérfana y aunque tenga 45 años, marido y 2 hijos, me siento sola, perdida..... sé que no es así, pero la familia en la que me crié de 5 miembros se ha quedado con sólo 2....
Sigo caminando y a punto de cumplir 50 mi mundo se vuelve a tambalear cuando pierdo a una AMIGA, con mayúsculas, sí.....
La vida va de esto, como bien dice Lucía, de caerse, recomponerse y seguir.....porque a pesar de todo, merece la pena seguir, porque estamos VIVAS y no estamos solas.......podemos con todo, sí, pero no todo a la vez, siempre contando con los demás....me ha costado aprenderlo, me sigue costando, incluso me pasa factura y sufro de ansiedad por no saber parar a tiempo.....estoy aprendiendo a VIVIR....
Gracias Lucía, por poner tanto a nuestro alcance, por permitirnos sacar y sanar nuestras heridas, por sentirnos acompañadas aunque no nos conozcamos, por sembrar tanto y con tanto ❤️
Gracias a toda la tribu por leerme y por estar aquí.
❤️❤️🩹
Gracias por abrir una herida tan grande Trini.
Entiendo perfectamente esa sensación de quedar “huérfana” aun teniendo tu propia familia. Perder a un padre, a un hermano, a una amiga del alma… es perder pilares. Es reconstruirse otra vez cuando ya pensabas que no quedaban fuerzas.
Y, aun así, sigues. Aprendiendo a vivir, a parar, a llorar, a sostenerte sin exigirte tanto. Eso también es heroicidad.
Gracias por tus palabras tan bonitas, por esa gratitud... pero, sobre todo, gracias por recordarnos algo esencial: no podemos con todo a la vez, pero sí podemos cuando caminamos acompañadas.
Aquí estás en tu casa. Aquí no estás sola.
Una abrazo grande de todo el equipo de La Tribu.


