Vamos con nuestra nueva lectura: Las Gratitudes
Esta es una historia delicada, casi susurrada, que nos habla de algo tan sencillo y a la vez tan olvidado como dar las gracias. De las palabras que sí dijimos… y de las que se nos quedaron dentro.
Un libro sobre el paso del tiempo, los vínculos que nos sostienen y la importancia de nombrar, a tiempo, lo que sentimos.
Corto, pero lleno de sentido. Me encantó ❤️
Nos leemos en unos días.
Cuanta ternura en tan pocas páginas. Real como la vida, me ha encantado!
Gracias Lucía por reencontrarme con la lectura, tuve un tiempo de bloqueo lector y desde que mi madre me regaló en el embarazo "Lo mejor de nuestras vidas" no he parado, primero todos tus libros y ahora entrar en este club de lectura me ha devuelto las ganas de disfrutar con cada página! ❤️
Club de Lectura: Las gratitudes (con spoilers)
Ya podemos hablar sin miedo a destripar nada.
Confieso que terminé Las gratitudes con un nudo en la garganta. No porque sea una novela especialmente dramática, sino porque nos obliga a mirar de frente algo que solemos dejar para más adelante: la gratitud, las despedidas y las palabras que nunca llegamos a decir.
Michka va perdiendo el lenguaje. Y resulta profundamente simbólico que, precisamente cuando más necesita expresarse, las palabras empiecen a escapársele. Delphine de Vigan nos recuerda algo incómodo: damos por sentado que siempre tendremos tiempo para agradecer, para pedir perdón, para decir "te quiero" o para cerrar asuntos pendientes. Pero no siempre es así.
Lo que más me ha conmovido de la novela no ha sido la enfermedad ni el deterioro. Ha sido la obsesión de Michka por encontrar a aquel matrimonio que la salvó durante la guerra. Su necesidad de agradecer antes de marcharse. Como si una vida no pudiera cerrarse en paz sin ese gesto.
También me ha hecho reflexionar sobre el lenguaje. ¿Quiénes somos cuando empezamos a perder las palabras? ¿Seguimos siendo los mismos? La novela responde que sí. Que incluso cuando las palabras fallan, el afecto, la dignidad y la necesidad de conexión permanecen intactos.
Y luego está Marie. Su relación con Michka me ha parecido uno de los retratos más bonitos del amor que no nace de la sangre. Porque la familia, a veces, también se elige. Y porque algunos vínculos son tan profundos que atraviesan generaciones.
Si tuviera que quedarme con una idea del libro sería esta:
👉 No esperemos para agradecer.
No esperemos a que sea tarde para llamar a alguien, escribir un mensaje, reconocer un gesto o decirle a una persona lo importante que ha sido en nuestra vida.
Ha sido una lectura fácil pero difícil de aceptar, me da aún mucho respeto la vejez y me daba pena como se iba desarrollando la historia, pero gracias por hacer que pare y piense que estamos de paso y rodeados de seres que queremos y que es recomendable no dejar nada con ellos para más adelante. Lo que calma un gracias a tiempo y un te quiero.


