El 1 de noviembre de 2008, me entere que estaba embarazada, después de una hemorragia interna, la pérdida de un ovario y de casi la vida, en la primera FIV a los 27 años, me quedé embarazada, y nada menos que de trillizos.
A las 24 semanas cerclaje de emergencia por riego de parto prematuro, a las 25, el cerclaje no aguanto. Animar, Luz y Xana, nacieron, demasiado pequeños, demasiado inmaduros, demasiado todo.
<span;>Aimar nos dijo adiós a los dos días, Luz a los 15, demasiadas complicaciones. Pero Xana, la más pequeña de los 3 con sus 550gr se aferro a la vida con toda su fuerza de hada. 365 días en la UCI,35 operaciones y palabras como hidrocefalia,meningitis, infección, serratia, citomegalovirus. Yo que soy de letras, aprendí más terminologia médica en aquel año que cualquier estudiante de medicina. Era experta en resultados de PCR, el monitor de constantes era mi aliado, y tras una sobredosis accidental de paracetamol, revisar cada carga de medicación me daba calma dentro del caos.
Pero Xana seguía agarrada al respirador y nadie sabía porqué. Se mandaron imágenes de las pruebas a Madrid, imágenes de las resonancia a la clínica Navarra por nuestra cuenta...hasta que finalmente llegó el diagnóstico, parálisis de las cuerdas vocales por intubación prolongada. Y digo el diagnóstico porque es fue el que nos permitió ir a casa.
Los diagnósticos fueron muchos...hemorragias cerebral, citomegalovirus adquirido, infecciones múltiples, hidrocefalia, fallo valvular, parada cardiorespiratoria, neumonia, colapso bronquial, pinchazo intestinal al hacer la gastronomía, reflujo, parálisis cerebral, hernia inguinal, y diría que etc...
<span;>A lo que iba, tras ese diagnóstico de parálisis de las cuerdas, le hicieron una tarqueotomia y nos fuimos a casa, con ella y con todos esos diagnósticos y máquinas que ahora tocaba poco a poco descifrar.
El camino fue duro, largo, peligroso y con curvas, pero también estuvo lleno de sonrisas, de logros,de adioses, quizás sobre todo de adioses. Lo mismo un día le dijimos adiós a la gastrostomía, que otro le dijimos adiós a la esperanza de que llegara a emitir sonidos. Le dijimos adiós a llevar la cánula puesta, pero también a la posibilidad de que caminara sola, porque su tipo de PCI, hipotonica ataxica, carece de equilibrio y eso es complicado.
<span;>Pero sobre todo, después de 16 años que tiene ahora Xana,le dijimos Adiós al miedo. Y no al miedo a que le pase algo, porque ese sigue ahí cada vez que la valvula falla y hay que operar o cuando un catarro se complica. Le dijimos adiós al miedo a lo diferente, a lo distinto, a lo que cuesta el doble o no llega.
Le dijimos adiós a la tristeza, porque Xana puede, y llegará muy lejos,le dijimos adiós a tener una vida "normal". Incluso le dijimos adiós a nuestro matrimonio por el camino. La vida es evolución, y decir adiós forma parte de ello.
Lo bueno, es que la vida sigue, y las oportunidades están ahí. Hoy xana tiene 16 años, y puedo decir orgullosa que ha sonreído casi cada día de esos 16 años. Que no es poco.
Yo quizás alguno menos, pero ella me ayuda a que sean más que menos.
Así que si Xana puede, pues yo también tendré que poder. Un abrazo a todas.
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Dic 04, 2025 4:50 pm


