No sé por dónde empezar, nunca he sido capaz de escribir en voz alta. Tal vez porque poner palabras a lo que siento es admitir todo el peso que llevo dentro.
Tengo 30 años y sigo siendo aquella niña frágil que esperaba que las cosas fueran más fáciles.
Mi familia es numerosa, especial, como todas las que estais en este espacio.
Hace 9 años fui madre por primera vez. Sola. En silencio. Con una fortaleza que, si soy sincera, no sabía que tenía. Después conocí al que hoy es mi compañero de vida, la mano que me sostiene cuando siento que el suelo se abre.
Pero justo cuando la vida parecía empezar a ordenar algo dentro de mí, perdí a mi padre. Y desde entonces cargo con un luto que no he llorando y que nunca acaba, intentando ser el pilar de mi madre, aun cuando yo misma necesito uno.
Después llegaron mis mellizos, y la ilusión se mezcló con el miedo.
Quise una maternidad dulce, tranquila, una lactancia maravillosa…Pero una sepsis con afectación a las meninges a los 15 días de vida nos cambió el rumbo. Yo en una habitación de hospital, abrazando a un bebé que luchaba y conmigo misma llena de miedos y culpa mientras mis otros hijos me esperaban en casa, el mayor por tenerme para el y contarme todas sus anécdotas y acurrucarse a mi lado, y a la Melli peque que necesitaba a mamá y a su mellizo.
Cómo explicarlo… cómo explicar esa culpa que todavía me arde en el pecho.
Desde entonces no hemos descansado. Neurólogos, especialistas, pruebas…
Llegó el diagnóstico de mi hijo mayor: autismo, TND, TDAH.
Lo quiero con todo lo que soy, pero también me desarma. Sus tormentas me atraviesan, sus insultos en plena crisis, sus ganas de desaparecer, sus miradas que no son suyas sino del dolor que carga dentro.
Y después de la lucha con el mayor, al año y miedo llegó el del pequeño, TEA, sentí que me rompía un poco más.
es verdad que la lucha no es la misma, ni igual de dura, ya que cada uno tiene sus necesidades y cada uno depende de una forma u otra de nosotros, pero el duelo de mi mayor aún no lo había superado, ni a día de hoy que ya han pasado dos años.
Constantemente me repito:
No sé qué hice mal.
Y sé que no es culpa mía, pero hay noches en las que esa pregunta me despierta como una bofetada.
Mientras vuelan objetos por el comedor o mientras mi hijo me grita que soy la peor madre del mundo, hay una parte de mí que se pregunta por qué la vida se ha ensañado así.
No desde la queja… sino desde la herida.
Veo otras maternidades, hablando con calma, riendo, abrazando, besando…Y yo solo deseo que mi hijo tenga un buen día en el cole, que no haya estado conteniendo su mundo interior para explotar en casa.
Solo deseo una tarde sin sobresaltos.
Un abrazo que no rechace.
Un beso que no le moleste.
Un momento… aunque sea breve… en el que él me deje quererlo sin que le duela.
Y si, este relato es para recordarme que me estoy esforzando. Más de lo que puedo explicar.
Y aunque no siempre lo parezca, aunque haya días oscuros, aunque me sienta sola incluso rodeada, sé que mis hijos son lo mejor que tengo.
Mi todo.
Tal vez algún día —o tal vez nunca— entiendan lo que su padre y yo hemos hecho por ellos.
Pero hoy, por primera vez, lo escribo, por si algún día me derrumbo, que quede al menos constancia aquí, de que lo di todo.
De que lo sigo dando.
De que, aunque el mundo pese, sigo aquí.
D.
Hola Debier , ante todo , no estás sola , comprendo perfectamente tu situación , mi hijo es TEA también y es una lucha continua para todo , desesperante ,abrumadora y agotadora . De verdad que te alavo, el coraje con el que estás luchando por ellos , te aseguro que aunque tú creas que no lo ven , si ven que estás ahí y que cuentan contigo ,tú preocupación y tu cariño . Quiero darte mucho ánimo y un fuerte abrazo. Nadie tiene la culpa de que pasen estás cosas , es injusto lo sé pero saldrán adelante y sabes porque porque te tienen a ti apoyándolos . Aquí me tienes, si quieres, aunque solo sea para descargar tensión y estrés y la carga del día a día ,💋💋.
A mí me costó mucho tiempo superar el duelo de mi padre , mi historia con el no es bonita ,falleció de cáncer, yo lo cuide en su enfermedad , le dije antes de morir que a pesar de todo lo quería y lo perdonaba , me quedaron muchas cosas por decir , lo exprese todo en un cuaderno, escribía en el como si aún estuviera vivo , porque todo lo que sentía no podía hablarlo con nadie , mi madre también estaba destrozada . Cuando ya termine y el cuaderno se acabó , le prendi fuego . Poder soltar lo que llevas dentro es liberador . A partir de ese momento pude sanar ,😘😘.
Buenos días Debier , Como estáis ? Un abrazo , 💋💋.


