Os voy a contar mis historias sobre viajar y viajar con niños, por si a alguien pudiera servirle.
Siempre que veía a alguien que iba de vacaciones y viajaba me daba muchísima envidia "sana". Me alegraba muchísimo por ellos, y deseaba que me contarán todo de los viajes y ver las fotos. La primera vez que monté en avión fue con 23 años y no tenía ni idea de cómo iba eso, por eso cuando fui madre decidí que quería que mis hijos supieran y que hay más mundo que nuestro país y hacer lo que estuviera en mi mano para que lo conocieran.
El primer viaje que hice "sola" con ellos no fue por placer, fue por trabajo y sabía que iba a ser duro, ya que una compañera estaba haciendo todo lo posible para que me echarán (spoiler, dos meses después lo consiguió).
Además, me daba pánico conducir, llevaba a los dos niños ya que mi marido iba a estar fuera también, y uno de ellos era muy pequeñito y lactante. Se vino mi madre, para poder quedarse con ellos mientras yo estaba en las reuniones. La tensión, y los llantos durante el viaje fueron horribles, cuando llegué estaba agotada. Para colmo el mayor empezó con fiebre. Profesionalmente, las reuniones fueron lo que esperaba, ataques por todos los lados pero que supe defender bien y conseguí un aliado sorpresa muy potente. Fue durísimo.
Este viaje me hizo darme cuenta de que podía, de que mi trabajo era una mierda y de que no merecía que nadie me tratase así y que mi familia estaba por delante. Pero la clave fue que aún con la falta de apoyo de mi marido, vi que podía ir donde quisiera si superaba mi miedo a conducir y a viajar con los niños.
Un año más tarde, cogí sola el coche y me hice con los tres, ahí ya tenía otra más, una ruta con varias paradas hasta Galicia, fueron casi 900kms. (Aquí la suegra la quiso liar porque para ella es algo impensable que una mujer viaje sola con los niños pero se quedó con un palmo gracias a la actuación de mi marido).
Al año siguiente otro fin de semana que me iba a tocar estar sola, decidí probar suerte "profesionalmente" e irme a Lisboa. Total en casa iban a estar alborotando y así podíamos salir, yo tener una pequeña reunión que me ayudaría a orientarme un poco deportivamente. Fue una paliza, 8 horas conduciendo, 7km andando con la pequeña en la mochila con su teta y otros dos pequeños de 5 y 4 años. Pero fue un éxito, y ellos terminaron encantados: lo pasamos genial, comimos pasteles de nata, montaron en metro, tren y tranvía, que para ellos fue toda una odisea y ¡hasta escucharon a mamá hablar en otro idioma! me río, porque me habían oído en casa cien mil veces pero fue ahí donde se fijaron y se lo contaban a todo el mundo.
El tercer viaje ya quise dar un paso más, tenía que descubrir cómo se viajaba en avión y cómo se compraban los billetes. También me daba pánico el avión, pero gracias a que Lucía nos presentó a Perico, decidí que tenía que dar el paso y me bajé la app de Iberia. Busqué los billetes más baratos y algo fácil para ir del aeropuerto al hotel y tras mucho investigar el resultado fue ¡Venecia! Los objetivos del viaje fueron realistas y muy sencillos,viajando con un bebé de 1 año y dos niños de 4 y 6 mucho no podía pedir:
1. Montar en avión
2. Montar en barco
3. Comer pizza
Todo conseguido, muy difícil no era, ya que para ir había que montar en avión, el personal fue maravilloso. Del aeropuerto a la ciudad vas en barco y pizza e Italia, bueno, no hay mucho que decir, jeje.
Al final, lo que os quiero hacer llegar es que a veces tenemos experiencias que nos hacen pasarlo mal, pero que bien miradas nos ayudan a superar nuestro miedos que nos llevan a otras vivencias maravillosas. Que muchas veces nos perdemos cosas por el nudo en el estómago o por el "uy, si están así en casa yo no les saco". A ver cada niño es un mundo y como tú nadie los conoce, pero lo que he visto como madre y como profe (años atrás) es que cuanto más salen mejor responden y muchas veces nos sorprenden maravillosamente. También que aunque creamos que hemos tirado el dinero y la energía en un viaje eso se queda en ellos y luego un tiempo más tarde surge y te cuentan cosas de cómo lo vivieron y también las comparten.


