En junio de 2020 se hizo realidad mi mayor sueño, ver ese positivo que nos llenó el corazón, en la eco 7 escuchamos su latido y ese amor se hizo aún más grande, pero en la eco 12 vino la desbastadora noticia, el bebé no venía bien, tenía hidrops fetal, tras unas cuantas pruebas tomamos la decisión de interrumpir el embarazo, ya que ese pequeño guerrero tenía un corazón fuerte y su corazón seguía con latido , después de un legrado en soledad porque por motivos del COVID mi pareja no podía estar conmigo, vinieron más pruebas para conocer el origen, por fin tuvimos una respuesta, yo tenía una alteración genética, para mí desconocida hasta entonces, y mi bebé la heredó mal, en disvalance, el diagnóstico fue seguir intentándolo, ya que como yo estaba bien, no vieron necesario mandarme a fiv, tras unos años sin conseguir el deseado embarazo y sometidos a los inicios de tratamientos de fertilidad en la seguridad social decidimos ir a una clínica de fertilidad, pues yo creía importante que hicieran selección genética para el siguiente embrión y en la seguridad social no lo iban a hacer, en octubre de 2022 empezamos el tratamiento, no fue fácil, muchos alti bajos, mucha incertidumbre y ansiedades en los tiempos de espera, pero a la primera no salió bien, decidimos volver a intentarlo y en mayo de 2024 llegó esa beta positiva, no fueron unos comienzos de embarazo fácil, porque el miedo siguie estando ahí, pero tenía mucha confianza en que todo iría bien, y así fue, en enero de 2025 nació nuestro bebé, es verle la carita y ver que todo ha merecido la pena, aunque ha costado más de lo que nunca imaginé, a día de hoy doy gracias a que mi primer bebé tuviera ese corazón fuerte que me permitiese ver el origen del problema.
Puffff, pase por algo parecido. En septiembre de 2017 me case con el amor de mi vida. Y en enero de 2018 me quedé embarazada al primer intento... estaba en una nube de felicidad.
En junio en la eco 20 que por desgracia nos llegó a las 22 semanas de gestación, me dijeron que mi bebé Lucas venía con malformaciones congénitas incompatibles con la vida.
Con ese diagnóstico y con todo el pesar en nuestro corazón interrumpimos el embarazo, dos semanas después de aquel diagnóstico me iba a casa con un vacío en la tripa y un enorme vacío en el corazon.
Seguimos intentándolo cuando nos dejaron pero ya no llegaba el ansiado embarazo, nos metieron en reproducción asistida y en 2020 mi marido tenía una prueba rutinaria, que la tenía el 19 de marzo pero se cancelo... al insistir en hacerse la prueba cuando las cosas volvieron a la normalidad, me dijeron que no se la hacían porque había cosas mas importantes... al final después de muchas reclamaciones se la hicieron y vieron que tenía un cáncer. Operación, incertidumbre y miedo... por todo aquello pasamos solos. Pero salimos adelante. Poco después me llamaron para empezar las inseminaciones.
No fue fácil. A la 5 inseminación, pero oye.. ahí está mi niña que ahora tiene 3 añitos!
Cuando eres pequeño te enseñan que si lo deseas con todas tus fuerzas consigues tus sueños... yo no creo que sea así. Yo pienso que puede que lo consigas o que no, pero estoy segura de que merece la pena el camino.
Yo tengo la inmensa suerte que mi niña llegó. Hay mucha gente que no... pero todo enseña.
Yo no he aprendido todavía a vivir sin los abrazos de mi hijo Lucas, pero desde ese duelo aprendí a valorar mas a los míos, a querer mas bonito y a estar. Y por supuesto estoy convencida que mi pequeño vino a salvar a su padre. Si el hubiese venido con normalidad al mundo, quizás ahora no estaba mi marido a mi lado.
- A mi pequeño le debo mucho. Te Quiero Lucas estes donde estés!


