Mi hija nació por parto vaginal, sin episotomía, sin epidural...Un parto estupendo. Pero al mes de nacer yo aún no sentía vínculo con ella, y sentia que todo me sobrepasaba, que no sabia ni bañarla, ni vestirla ni cuidar de ella, que no servía como madre y que estaría mejor sin mí. Porque ni siquiera conseguía recordar cómo se hacian unas lentejas, apenas recordaba nada de mi vida anterior a ser mamá. Decidí que era mejor quitarme de enmedio. Estuve varias noches en el balcón decidiendo si sería mejor saltar o tragar lejía. Por suerte alguien entendió lo que me pasaba y le puso nombre y me acompañó donde podian curarme. Y aunque pensaba que seria imposible, me curé de la depresión postparto severa y ahora amo a mi hija con locura. De algún modo siento que volví a nacer y ahora aprecio la vida mucho más, y es increíble volver a descubrirla a través de los ojos de mi hija.
Gracias por compartir algo tan íntimo y tan valiente. Muchas mujeres atraviesan una depresión posparto sin saberlo y creyendo que son ellas las que fallan. Ponerle nombre y recibir ayuda, como hiciste, cambia destinos.
Qué esperanza leer que te recuperaste, que hoy disfrutas a tu hija y que la vida volvió a tener sentido.
Desde La Tribu te abrazamos. Gracias por recordarnos que pedir ayuda a tiempo salva. 💙


