Buenas a todas. Os escribo para desahogarme, y aunque muchas pensaréis que es una tontería (por eso no lo comento con mi círculo cercano) me trae por el camino de la amargura.
El caso es que tengo un peque de 21 meses que, desde que me ingresaron unas semanas, tiene una papitis profunda. Antes de mi ingreso me ocupaba yo de casi todo del peque, ahora nos repartimos las tareas. Pero si por ejemplo le voy a buscar a la guarde me pregunta por papá, cuando aparece va corriendo o se alegra muchísimo, etc. Sé que ese vínculo es bueno e importante, pero conmigo nada de nada, como si fuera transparente. No sé qué hago mal, pero aunque procure no darle importancia me siento muy sola.
Hola Van , Como estáis ? Estamos aprendiendo a validar los sentimientos de nuestros hijos y no lo hacemos con los adultos . Tus sentimientos son reales y tú cuerpo reacciona ante ellos ,otra cosa es que estén siendo objetivos pero reales son , no puedes evitar sentirte así ante ese cambio y yo lo comprendo. Ahora ahí que ver qué ha provocado ese cambio y si de verdad existe un problema. Habrá etapas en que los niños estén más apegados a ti ,como es normal cuando son pequeños y otras que prefieran al padre , suele pasar cuando se van viendo más autónomos, si además ha habido circunstancias que han favorecido ese acercamiento pues es normal. Que tal este tiempo ? Ánimo y un abrazo , 💋💋.
Suelen ser fases pasajeras ,no te lo tomes como algo personal . Intentar fomentar momentos juntos en familia .No estás haciendo nada mal , solo ha estado un tiempo en el que su padre ha sido la figura principal y ahora va a necesitar tiempo para volver a la normalidad, 😘😘.


