Avisos
Vaciar todo

MIL COSAS de Juan Tallón. Editorial Anagrama

81 Respuestas
13 Usuarios
86 Reactions
3,022 Visitas
Respuestas: 61
Topic starter
(@dra-lucia-galan)
Estimable Member
Registrado: hace 9 meses

Muy buenos días a todos en este Club de Lectura que inauguramos hoy. ¡Qué ilusión! 

Quiero empezar con una lectura diferentes: Mil cosas, que AQUÍ os dejo el enlace a mi perfil de Amazon afiliados.

Esto es una lectura realista, ágil, ácida, tremendamente actual y cuyo final me sorprendió muchísimo. Travis, subdirector de una revista española. Anne, su mujer, funcionaria de la administración. Iván, su hijo pequeño. Todo discurre en 48 horas. Imposible no sentirse identificada con muchos de los pasajes... Y hasta aquí puedo leer. 

Dejemos un par de semanas para que lo leáis y comentamos, porque este libro aunque se escapa de lo que suelo leer habitualmente, me ha impactado y creo que en eso también consiste la literatura ¿no? En que los libros (solo algunos lo consiguen) nos lleven a lugares en los que nunca imaginamos estar (o sí...) Ahí lo dejo, queridos y queridas. ¿Qué me decís? ¿Os unís?   


80 respuestas
Respuestas: 1
(@Marta)
Registrado: hace 4 semanas

Spoiler

Conozco de refilón un caso en el que pasó lo mismo pero con final feliz. Por suerte el coche estaba en un parking, fuera del calor sofocante del verano de Madrid y alguien se dio cuenta porque vio a los niños dentro y dio el aviso.

Siempre he tenido esta historia muy presente siempre porque me impactó mucho que un olvido así pudiera suceder, inocente yo… era más joven, sin hijos ni tantas preocupaciones en el día a día, aunque sí que pude empatizar con ello.

No obstante, a mí lo que me ha dejado fría es que al comentarlo con mi marido, el no se ha visto para nada reflejado en ese libro, y su reflexión es que se trata de una historia que es casi de ficción, que pasa muy poco y que es imposible que pueda pasarnos a cualquiera. Y es que yo veo que la línea es taaaan fina, que nadie está exento de este tipo de sucesos y de que uno puede verse enterrado en una rutina demoledora sin darse cuenta, que la saturación existe, y que no es por un puñado de cosas en concreto, sino por el cúmulo de todas ellas, por esa necesidad constante de tener que estar tomando decisiones a cada minuto (que comer, que me pongo de ropa, cuando voy a la peluquería, que día voy al super, no olvidarse de preparar todo para la clase de natación, esta semana que citas del médico hay, etc etc etc). 

Me ha encantado la lectura, lo devoré en un día, pero qué mal cuerpo me ha dejado. Como comentas, es uno de esos libros que deja poso y cuando tienes un bebé de la edad de Iván, como es mi caso, (estando quizás todavía invadida por coletazos del posparto y con culpa por empezar la guardería -y con culpa por todo, para que nos vamos a engañar-) toca mucho.


Responder
1 respuesta
(@dra-lucia-galan)
Registrado: hace 9 meses

Estimable Member
Respuestas: 61

@Marta

Entiendo perfectamente tu sorpresa con la reacción de tu marido. Y te diré algo que escucho cada vez más en consulta: la mayoría de las personas siguen pensando que esto es “imposible”, que es cosa de ficción o de personas especialmente despistadas. Y no. No funciona así.

El cerebro humano funciona por automatismos. Cuando la rutina cambia, cuando el cansancio es extremo, cuando la carga mental es constante y acumulativa como tú describes tan bien, el piloto automático puede imponerse a la memoria consciente. No es falta de amor. No es negligencia. Es un fallo humano en un contexto de saturación.

Y esa línea fina que tú percibes… es real. No porque sea algo frecuente, sino porque nadie está biológicamente blindado frente al estrés, al agotamiento o a un cambio inesperado en la rutina. El problema es que admitir eso da muchísimo miedo. Y a veces negar la posibilidad es una forma de protegerse.

Lo que dices sobre la carga mental es clave. No son “grandes tragedias” diarias. Es el cúmulo. Las microdecisiones constantes. El cerebro que no descansa nunca. Especialmente en etapas como el posparto, cuando el sueño está alterado, las hormonas siguen en danza y la culpa aparece por todo: por llevarlo a la guardería, por trabajar, por no trabajar, por necesitar un rato sola… por todo.

Que te haya dejado mal cuerpo es normal. Este libro no se lee desde la distancia cuando tienes un bebé pequeño. Se lee con el pecho. Y duele.

Pero también deja algo muy valioso: conciencia. Pararnos. Revisar rutinas. Hablarlo en pareja. No desde el miedo, sino desde la responsabilidad compartida. Porque la prevención en estos casos no es vivir aterrorizados, sino aceptar que somos humanos y que la saturación existe.

Gracias por abrir este melón con tanta honestidad. Ese “poso” del que hablas es exactamente lo que hace grande a este tipo de lecturas. 💛


Responder
Respuestas: 5
(@Patricia)
Registrado: hace 2 meses

Hola! SE sabe el libro de Febrero? 🥰


Responder
Respuestas: 1
(@eva_lm78)
New Member
Registrado: hace 1 mes

¡¡¡Hola a tod@s!!!

Yo lo cogí en la biblioteca. Es verdad que no he podido cogerlo para llegar a comentarlo el 2 de febrero aunque es muy fácil y rápido de leer.

Al principio pensé, ¿pero cómo recomienda este libro Lucía? Si es la antítesis a lo que es ella y a lo que transmite y después según avanzaba el libro, lo entendí.

Me imaginaba lo que iba a pasar al final del libro y volví a pensar... no puede ser que Lucía recomiende un libro con un final tan duro, pero pensé nos está dando un toque de atención, sutil como lo hace ella, pero directo (aunque parezca una contradicción).

Aunque mañana haya que madrugar no podía esperar sin saber qué pasa en las últimas 50 páginas.

Un buen libro, pero muy duro.


Responder
Respuestas: 1
(@Maite)
Registrado: hace 2 semanas

Hola! Leí este libro el mes pasado y confieso que intuí un poco el final. Pero no por ello dejó de generarme ansiedad con cada página y a verme reflejada como madre en muchas de ellas. La vida que llevamos como mujer-madre y como mujer-trabajadora duele verlo reflejado en el libro. No conocía al autor pero es un libro muy recomendable. Gracias!


Responder
Respuestas: 1
(@Jimena)
Registrado: hace 2 semanas

Uff llegue tarde a comentarlo pero me urgía ver sus reflexiones a veces pensamos que es casi imposible que nos pase algo así pero definitivamente puede pasarle a cualquiera a veces vivimos tan desconectados de nosotros y los que nos rodean por ir pensando en una y mil cosas que en realidad no atendemos a nada en concreto. Que duro vivir algo así. Pero creo que es una buena reflexión para vivir el presente a él lo note agobiadísimo en todo el libro creo que ir a terapia o meditar pudiera ayudar a quienes viven con tanta intensidad y agobio el día a día. En mi escuela paso justo eso una maestra com 4 hijos uno de los niños se escondió pensando que así se saltaba la escuela en la corredera de la mañana nadie se dio cuenta y cuando salieron pues ya sabrán lo que pasó de unos 5 años. 🙁 Muy triste, yo solo pensaba en el Papa al final del libro como iba a superar eso.


Responder
1 respuesta
(@dra-lucia-galan)
Registrado: hace 9 meses

Estimable Member
Respuestas: 61

@Jimena

Tienes razón en algo muy profundo: vivimos muchas veces en piloto automático, pensando en “mil cosas”, y eso es justo lo que el libro retrata con tanta crudeza. Esa desconexión de uno mismo y del presente. Esa sensación de ir siempre corriendo, siempre tarde, siempre saturados… hasta que algo nos obliga a parar de la forma más brutal posible.

A mí también me generó esa sensación de agobio constante en él. Esa mente que no descansa, que no está nunca en el ahora. Y sí, quizá terapia, quizá meditación, quizá simplemente aprender a bajar el ritmo… pero qué difícil es cuando el mundo entero nos empuja a ir más deprisa.

Lo que cuentas de tu escuela es estremecedor. Cuando algo así ocurre, deja una herida que atraviesa a toda la comunidad. Y como tú, yo también pensaba constantemente en ese padre al final del libro. En cómo se sobrevive a algo así. Porque no se supera… se aprende a vivir con ello.

Gracias por traer esta reflexión tan necesaria. Leer también es esto: mirarnos por dentro, incomodarnos, cuestionarnos… y quizá, ojalá, vivir un poco más despiertos


Responder
Página 9 / 10

Dejar una respuesta

Nombre del autor

Correo electrónico del autor

Título *

El tamaño máximo de archivo permitido es 10MB

Vista previa 0 revisiones Guardado
Compartir: